domingo, 15 de marzo de 2015

AKENATON Y SU DOCTRINA DEL DIOS UNICO


Ajenatón o Amenhotep fue el décimo faraón de la dinastía XVIII de Egipto, y reinó entre los años 1353 a 1338 a.C. Su nombre, Ajenatón significaba Amón está satisfecho, como modo de culto al dios más venerado en aquellos tiempos. Como único descendiente directo del Rey Amenhotep III, Ajenatón obtuvo el título de corregente del rey en los últimos años del reinado de su padre. Esto significaba, que a la muerte de éste, su hijo subiría al trono, y sería el nuevo Faraón de Egipto. Se sostiene que los primeros cinco años del reinado de este singular Faraón transcurrieron con normalidad, sin haber muestras relevantes de algún cambio drástico en la religión o en las normas del estado. El gran cambio se estaba preparando y no estaba siendo fomentado solo por Ajenatón, sino también por el incansable apoyo de su legendaria mujer, Nefertiti. En aquellos tiempos, el culto al dios Amón era privilegiado por sobre todo el resto de los dioses, y el Faraón de turno era considerado una divinidad más. Pero Ajenatón creó una religión basada en un dios perteneciente a la mitología egipcia llamado Atón, dios solar, venerándolo solo a éste, y representándolo como dios de todas las cosas, olvidando el resto de los dioses mitológicos existentes y rompiendo relaciones y privilegios con el clero de Amón. El Faraón cambió su nombre por el que actualmente conocemos como Akhenatón, que significa Atón está satisfecho, y se autoproclamó como único intermediario entre el dios Atón y el pueblo
El símbolo del culto familiar se consideró sagrado, mostrando en numerosas pinturas  la imagen de Akhenatón con su bella mujer Nefertiti adorando al círculo solar Atón junto con sus hijas, convirtiéndose en un icono de adoración de la nueva cultura oficial
Es sabido que la religión y la cultura egipcia se basaban en un politeísmo absoluto. Nombres de divinidades como Osiris, Amón, Horus, entre muchos otras, eran más que veneradas en aquellos tiempos, siendo parte de una cultura que todos los egipcios respetaban. Esta concepción se sostuvo firme durante casi tres mil años, hasta la llegada del cristianismo. Diversos egiptólogos han podido afirmar que según los diferentes períodos de reinado y necesidades, se veneraba a un dios por encima del resto de los dioses, pero sin olvidar el resto como dioses existentes y cumplidores de favores pedidos por el pueblo


De todas formas, esta religión no tuvo gran trascendencia ni peso en el resto de los egipcios, dado que existen pruebas de que estos continuaban venerando a los dioses menores, de la agricultura, la siembra, el clima, a expensas del culto impuesto por el estado. Dado a la falta de documentación de aquellos tiempos, es muy difícil poder determinar en qué momento terminó el reinado de Akhenatón y cuándo se desvaneció el monoteísmo por completo. Las evidencias muestran que a partir del decimoséptimo año de reinado del Faraón, no se encuentran nuevas construcciones que evidencien la continuidad de su reinado, de modo que se cree que éste murió en aquellos años. Tampoco se sabe mucho de su mujer, Nefertiti, la cual se cree que murió antes que su marido, en el decimocuarto año de reinado.

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